Allan Weisbecker, ¿No te puedes llevar bien con nadie?
Por  Dylan Jenkins

El principal constructor de Pavones, Costa Rica, Daniel Fowlie y el popular escritor sobre Pavones Allan Weisbecker  en el pasado fueron amigos, recientemente tuvieron unas diferencias. Cuando yo entrevisté a Fowlie, el me otorgó toda la correspondencia  que tenía de correos electrónicos entre él y Weisbecker.  Al leerlos rápidamente comprendí que se había presentado una discusión entre ellos por unas propiedades en Pavones que precipitaron sus diferencias, causando la separación. Esto, también nos revela un crudo contraste entre las historias de ambos sobre Pavones.  Por un lado, Dan Fowlie añora con regresar a Pavones y reclamar sus tierras, de las cuales él es el principal propietario y constructor (llamada la tierra de Danny, por muchos)- la misma tierra que le fue robada y vendida repetidamente con títulos falsos durante su exilio de Costa Rica.  Porotra parte, Weisbecker maldice a Pavones cuando se va de Costa Rica al vender propiedades que originalmente pertenecían a “Danny  Land”.  Para desenmarañar esta fatídica divergencia entre el pionero de Pavones y el cuenta cuentos usurero, usted debe de empezar donde inicia la historia.

Cuando Daniel Fowlie encontró el Eden del surfeo, ya había trabajado toda una vida en el mar, así que pudo cumplir sus sueños

Dan y Chuck
mas añorados al comprar un pedacito del cielo en la tierra de Pavones.  El había amado al océano durante casi  toda su vida y conocía sus funciones y formas de vida mejor que cualquier otra persona.  Dan fue un pionero histórico del surfeo, del diseño de tablas de surfeo y del buceo y la pesca en California.  Cuando Dan apenas tenía trece años, salía antes del amanecer para bucear en Crystal Pier en Pacific Beach, coleccionaba la bonanza de  langostas que ofrecían las profundidades, luego le  vendía una gran cantidad a los restaurantes del área así obteniendo grandes ganancias, todo esto lo hacia antes de que iniciaran las clases cada mañana.  A través de esta práctica, devengó más dinero de lo que ganaba su padre que era un ingeniero de aviación; también a los trece años (1946) Dan compró su propio vehículo,  los vehículos aún eran escasos después de la segunda guerra mundial (1939-1945).  Este joven empresario, sin duda la envidia de sus compañeros de clase, continuó trabajando como pesquero por muchos años más para luego convertirse en un exitoso empresario del cuero. Fowlie conoce de Pavones por medio de su amigo del surfeo y buceo Kenny
Easton, mientras que pescaban Kenny nunca dejo de hablar de la olas de Pavones que descubrió mientras que estuvo ahí cosechando Copra a lo largo de la costa sud este del Golfo Dulce.  También vendía cocos en Golfito.  Kenny Easton muy posiblemente fue el primero en surfear la ola virgen de Pavones.

Cuando Dan el exitoso hombre de las aguas y los negocios, encontró el lugar de los sueños de Kenny en

Dan Fowlie en un luau en la cantina 
1974, hizo más que simplemente comprar Pavones y dejárselo como su pequeño rincón vacacional y de surfeo. El trasladó a toda su familia ahí, y consagró su vida y su amor al lugar y su cultura.  No es de sorprenderse que el chiquillo que tenía ese sentido de  siempre lograr lo que se proponía  también triunfara en su vida adulta.  Dan convirtió a Pavones en una región  floreciente para toda su gente.  Por más de cinco años contrató a casi todo residente de Pavones y construyó casi que todos los servicios que se encuentran hoy día en Pavones.  Los vecinos de área esperan el día en que Danny regrese para terminar las mejoras de la tierra.

El arduo trabajador Fowlie se convirtió en la envidia del mundo al adquirir las costas verde esmeralda de Pavones, sin embargo nunca dejó de trabajar para convertirlas en un lugar próspero  para su familia y los nativos de Pavones.  Aún después de que injustamente se le ha quitado parte de su paraíso al llevarse acabo  ventas ilegales de sus tierras durante su exilio  del  Edén, él no tiene ninguna intención de descartar su deseo de beneficiar a Pavones una vez más a través del arduo trabajo.  Ya él ha empezado por medio de los procesos judiciales a recuperar sus tierras de Pavones,  asegurando su inminente regreso a la tierra y a la gente que el ama, para poder implementar su plan de restauración del ambiente, economía, seguridad y salud publica de Pavones.

Contraste a este pionero de Pavones con un hombre que se convirtió en lo que el anteriormente detestaba, uno más de los muchos ejemplos de aquí, (Pavones) de personas que venden tierras que son moralmente y éticamente (y probablemente legalmente) de Fowlie.  Este es Allan Weisbecker que sin escrúpulos compró y vendió partes de Danny Land sin un titulo legal, se jactó con Fowlie de las ganancias, y no compartió ninguna parte de ella con su legitimo dueño- solo le dijo en un correo electrónico a Fowlie, “me largo, dándole un maldito adiós" a Pavones.

Aunque Weisbecker vendió su propiedad, Fowlie estaba anuente a absolverlo de futuras demandas legales, renunciando a futuras persecuciones por medio de procesos judiciales de sus 3.1 hectáreas de tierra, esto si Weisbecker le escribía una serie de artículos que aclararan la desinformación sobre Dan en los periódicos Costarricenses y sobre los escritos de Weisbecker.  En pocas palabras, esta negociación le aseguraba a Dan el poder obtener algo a cambio de su propiedad, y que las personas que le compraron tierra a Allan por $550.000 después de una larga cadena de ventas ilegales no tuviesen que adquirir su dinero por medio de Allan cuando Fowlie recupere por medio de los procesos judiciales sus 3.1 hectáreas (tal y como ha estado recuperando  muchas de las otras propiedades de Pavones).  Aunque Weisbecker niega haber verbalmente acordado escribirle artículos a Dan a cambio de la colaboración de Fowlie, también en un correo electrónico, el cual el Tico Times se rehusó a publicar, el escribe una carta  defendiendo a Dan, un hecho que demuestra que Weisbecker hasta cierto punto aceptó escribirle a Fowlie.  Dan ha mantenido lo que el simplemente considera su acuerdo verbal, lo único que el siempre quiso a cambio del pequeño pedazo de tierra que se le quitó  era una serie de artículos, el siguió creyendo que Allan iba a cumplir con su palabra y le iba a ayudar con escribirlos; él le escribe a Weisbecker, “aunque no nos hemos sentado a conversar sobre el texto, del número de artículos y a quien se dirigirán.  Estoy seguro que será venidero.”

Sin embargo Weisbecker nunca se ayuda a si mismo escribiendo los artículos solicitados por Danny a cambio de no haber obtenido la tierra legalmente. En lugar de cumplir con su parte del negocio razonable y éticamente cumpliendo así con su parte de la amistad al hacerle este favor a Dan, Weisbecker se jacta de cómo obtuvo ganancias por la tierra de Danny. "Estoy  con ganancias de 350K, con una inversión de unos 200 en total, así que nada mal para ser un escritor, esto lo veo como una amortiguación, dicho esto: si usted tiene un problema y necesita unos cuantos billetes en Costa Rica yo con gusto le ayudaré, como usted sabe  yo no solo habló".  Retrospectivamente  a la oferta de Weisbecker él entregó poco más que una hablada.  Fowlie estaba anuente a aceptar la oferta  financiera de Weisbecker, aunque Fowlie no había olvidado su acuerdo verbal.  Fowlie le pidió a Weisbecker que lo asistiera con la defensa para recuperar sus tierras al darle $40.000.00 a su abogado Franklin Morera.  Weisbecker  indica que ya él le había dado $10.000 a Dan, y que lo más que podría hacer sería darle unos $7.500.00 más.  Referente a los $10.000 en cuestión, Weisbecker  utilizó ese dinero para solicitarle servicios legales a Franklin Morera para detener la construcción de la carretera hecha por Mark Sherman que atravesaba la propiedad de Allan.  Morera cumplió muy efectivamente con su trabajo, casi logrando que arrestaran al chofer de Sherman, así que Allan logró lo que pagó.

De hecho,  la pequeña oferta de Weisbecker de asistencia se convirtió en amenazas  al escribir sin piedad en un correo electrónico a Fowlie, en la parte de asunto escribe: “de regreso a la encerrona” indicando que él había decidido regresar a Fowlie a la cárcel adonde pertenecía.  Que crueldad decirle esto a una persona, especialmente  al injustamente desterrado amante de Pavones quien sueña con regresar para prosperar su tierra.  Dado este cambio dramático en el comportamiento de Weisbecker, al fin Dan tuvo sus dudas sobre el hecho de que si Weisbecker en algún momento hubiese tenido las intenciones de escribir alguno de los artículos.  Aún así, gentilmente Fowlie siguió demostrando su buena voluntad de comprometerse con Weisbecker: Fowlie escribe, “Yo no se porque usted esta en negación de hacer lo que usted acordó hacer.  Parece que seria mucho mas fácil si usted simplemente cumpliera con su parte de nuestro acuerdo verbal de tal manera ya no existirían más malos sentimientos entre nosotros.  El titulo de su nuevo libro debería de leer “¿Porque no nos podemos llevar todos bien?  Pero después de la misma beligerancia por correo electrónico de parte de Weisbecker, Fowlie llego a considerar a Weisbecker como simplemente otro ladrón de tierras quien (como Allan Nelson, el abogado anterior de Dan) se beneficio de Danny Land bajo la máscara de ser amigos de Fowlie.

Si  Weisbecker quisiera hacerse amigo de Fowlie lo mínimo que podría hacer seria rescindir las falsedades que ha escrito de Fowlie en sus artículos, como en “Una noche en la cantina” donde indica que la DEA estuvo involucrada en el caso de Fowlie, lo cual no fue, y la calumniosa sugerencia en el articulo “La investigación” donde indica que Fowlie compró la tierra de Pavones con sus ganancias mal habidas –cuando de hecho, Fowlie compro las tierras con el dinero que adquirió en las ganancias y venta de su negocio multi-millonario Leather Gypsy Inc.  Los periodistas y compradores de tierras siempre deben de  negociar con los hechos y no con las ficciones.  En el caso de los ladrones de tierras, títulos de propiedad engañosos, puede que Fowlie logre separar los hechos legales de la ficción.  En este caso de Daniel Fowlie y sus posesiones de tierra y legendarias historias los hechos son mejor que la ficción.